El adiós mas triste.

Mi abuelo Paco venía a recojernos a mi y a mi hermano todos los sábados por la mañana cuando eramos pequeños, nos llevaba a los columpios, nos llevaba a la casa de mi Tia Elena y a casa de su madre, mi bisabuela Genoveva. Yo aun no hablaba bien y le llamaba Abelo Papo y luego Abelo Caco. El tiempo fue pasando y fuimos creciendo, mi abuelo seguía viniendo los sabados, a traerle unas revistas a mi madre (siempre envueltas en un periódico viejo) y a saludar. Los sabados por la tarde venía con mi abuela y echaban la tarde en mi casa.
Lo vi construir un palomar enorme con sus propias manos, y vi como alimentaba a las palomas, vi como las criaba, desde que salían del huevo hasta que aprendían a volar. De esa forma aprendí el secreto de la vida y la fascinación que siento por los pájaros.
Mi abuelo lo arreglaba todo con cinta aislante, nos construía espadas de madera con las que yo, mi hermano y mi primo nos deshaciamos los dedos en ferozes luchas a muerte.
Limpiaba el coche y lo enceraba continuamente, siempre estaba impoluto, cuando le daba un rayo de sol el reflejo te cegaba. Yo le recuerdo tres: Un seat seiscientos, un seat 127 y un opel corsa.
Mi abuelo me llamaba bromeando "el hijo prodigo" cuando entraba por la puerta y se sorprendía al verme en casa en la época que era raro verme por allí.
Cuando los oía acercarse corría por el pasillo de mi casa para ver como pasaban los aviones desde la ventana de mi salón.
Aun recuerdo cuando mis primos pequeños aun no habían nacido y solo eramos 3 nietos, siempre que le preguntaban por nosotros decía: "Un Xoga no Almeiras, outro xoga no equipo do Burgo e o outro non quere ir a mili." Yo era el tercero.
Mi abuelo decía "bebe ajua Jose María" cada vez que veía a alguien beber agua hasta saciarse porque era algo que le había escuchado a no se quien de pequeño y le había hecho gracia.
Hace años que mi abuelo estaba enfermo, no era el, yo lo visitaba todos los fines de semana, pero no era el, mi abuelo murio hace tiempo, pero su despedida se formalizó hace solo unos días, nos dió tiempo a todos para ir asimilandolo poco a poco, se fue despidiendo lentamente.
Podría decir mil cosas mas sobre él pero todas se resumirían en esto:
Hasta siempre abuelo, gracias por todo. El adiós mas triste de toda mi puta vida.


























